12 tipos de clientes (y cómo tratarlos)

Leo a via LifeHacker que FreelanceSwitch ha publicado un interesantísimo artículo titulado “12 breeds of client and how to work with them”, que sería más o menos el título de esta entrada.

Es interesante ver como no importa donde trabajes, los clientes siempre son iguales. Puede que en unos sitios haya más de un tipo o de otro, pero creo que han conseguido agrupar la mayor parte de ellos. Quería hacer una traducción completa, pero me voy a quedar solamente en la superfície.

Entre los que más me encuentro en mi día a día agruparía al 1, 5, 6, 7 (aghh), 8 (ufff), 9 y 11. ¿Con cuales te enfrentas tu más?

1. El cliente de baja tecnología

“Parece confuso y desorientado cuando se habla de tecnología. Llama en vez de enviar mails y quiere que todo se envíe por fax. Hay que explicarle todo dos veces, pero al final acepta nuestros consejos”

Bueno, creo que por lo menos en España de estos hay unos cuantos y si los han puesto los primeros imagino que en EEUU también. Cuando consigues que confíen en tí no están mal pero a veces no hay forma y pierdes mucho tiempo explicándoles las cosas 100 veces, hablando por teléfono y visitándoles. Personalmente no me gustan demasiado, pero s lo que hay.

2. El cliente desinteresado

Es una bestia extraña. Cuando los otros clientes no paran de llamar a ver cómo van las cosas, el cliente desinteresado quiere realizar el mínimo esfuerzo posible. [...] Raramente te darás la información y materiales que necesitas y te pedirán que hagas cosas distintas a tu trabajo habitual con tal de ahorrarle faena porque no tienen tiempo

Pocos hay de estos. De los que no te pasan información cientos, pero luego quieren resultados lo antes posible y se extrañan cuando les dices que es que necesitas que te pasen material. Además la mayor parte de esas tareas “no habituales” suelen ser engorrosas y no le gusta hacerlas ni al cliente ni a tí tampoco.

3. El cliente manitas

“Es un artista frustrado. Te recordará siempre sus aptitudes como dibujante, fotógrafo, diseñador o escritor. El manitas tiene una idea clara de lo que quiere y poco o nada valorará tu opinión”

Estos siempre me hacen gracia. A veces es verdad que saben, pero la mayor parte solamente son una fuente de problemas que no está de acuerdo con nada y lo quieren todo como ellos tienen en su cabeza. Aunque eso pase por saltarse todas las convenciones establecidas y tu experiencia previa. Recomiendan que no les lleves mucho la contraria y estoy de acuerdo. A fin de cuentas ellos pagan y si el trabajo es malo no deberían echarte las culpas (aunque lo harán, claro).

4. El cliente paranóico

“El papeleo legal aparece desde el principio y es muy elaborado. A veces ni te hablan del proyecto sin un acuerdo de confidencialidad y seguro que este es favorable a ellos en todos los casos”

En España no hay una presencia del papeleo y de temas legales tan grande como en EEUU y hasta donde yo sé, en mi trabajo nunca he encontrado algo así. Por supuesto que hay gente reticente y mirada, pero todo tiene un límite.

5. El cliente apreciativo

“El cliente apreciativo te hará sentir especial con sus cumplidos y alabanzas. !Me encanta tener clientes de estos!”

Una rara species donde las haya, aunque alguno se encuentra. No dicen nada en su contra salvo que hacen parecer a todos los demás como malos clientes. A mi también me encantan y se agradecen de vez en cuando. No ponen problemas y todo les parece genial, son muy motivadores y el resultado final seguro que no es peor que el de los más exigentes.

6. El cliente “hazme un buen precio”

“Este cliente es un embaucador que piensa que tu primera oferta solamente es el punto de partida para negociar. Sabrás que lo tienes delante porque llegar a cualquier acuerdo económico implica una larga serie de tira y afloja. [...]“.

Habitualmente no lidio con temas de negociación de los proyectos pero me consta que existen. Supongo que la solución es convertirte en uno de ellos y disfrutar de la negociación.

A veces hay clientes que al principio son reticentes a los presupuestos que se plantean, pero solamente es falta de confianza y con el tiempo acaban firmándolos sin mirar ni siquiera la cifra.

7. El cliente “lo sabré cuando lo vea”

“Este cliente es parecido al desinteresado pero más frustrante. Su indecisión y falta de habilidad para decir qué es lo que desean hacen que sean de los pocos clientes con los que mejor no tratar”.

Razón tienen. Estos son de la peor calaña que se puede encontrar. No saben lo que quieren, pero no quieren eso que pareció que querían la última vez que los viste. Exasperantes y hacen que cualquier presupuesto se quede corto.

8. El cliente con urgencia

“Sus correos siempre son de altra prioridad y sus mensajeros llegan siempre corriendo. Trabajan a destajo los fines de semana y a altas horas de la madrugada y creen que todos hacemos lo mismo. Además piensan que son tu único cliente y que su proyecto por supuesto merece la más alta prioridad sobre los demás”.

La experiencia me enseña que esta gente es así, lo tomas o lo dejas. No solamente te están espetando a tí sino también a todo cuanto les rodea. Su vida es una urgencia. En realidad si no cumples al 100% sus altas exigencias tampoco se mosquean demasiado salvo que te pases de listo.

En realidad las prioridades se suelen establecer por motivos económicos, así que si son de estos clientes y encima pagan bien (y lo saben), tendrás que perder el culo por ellos. Si no, pues a la cola como todos.

9. El cliente que decide por comité

“Habitualmente habitando en grandes corporaciones, este cliente también se puede encontrar en lugares más pequeños donde las decisiones se toman con la esposa, el vecino o el perro. Carece te la más mínima autoridad y cada decisión debe ser tomada por un grupo de personas”.

Como molestan estos clientes si no se organizan bien. A veces tu contacto es el último mono y cualquier cambio o propuesta tardan días en aprobarse. Luego llega una respuesta que no parece ir ligada a la pregunta que se hizo. Lo mejor es conseguir reunir al comité y validar el proyecto juntos.

10. El cliente majo

“Te dan cualquier cosa que necesites sin rechistar y esperan que vuelvas con un resultado. Son muy poco asertivos y parecen contentos esperando décadas a que se lo des o aceptando algo que dista de ser un buen resultado”.

No está mal que no te den prisas pero su falta de exigencia puede hacer que siempre sea un segundón y sus proyectos no terminen nunca, porque siempre hay cosas más importantes.

11. El cliente con poco presupuesto

“Todos los clientes tienen un presupuesto pero algunos parecen más ajustados que otros. Puede ser el resultado de hacerle un favor a un amigo o pariente o un cliente habitual que nunca tiene un duro”.

Solamente valen la pena si no te van a poner pegas y aceptan retrasos y una calidad aceptable. Si encima de pagar poco creen que merecen el mismo trato que cualquier otro cliente (o mejor), intenta no tener muchos de estos.

12. El cliente del que deberías sentirte afortunado

“Es mas guay que tú y lo sabe. Tienen un proyecto de poco presupuesto pero que es genial y trabajan en un sector en el que todos quieren trabajar (música, cine…)”.

En España quizás no hay mucha industria guay pero si que hay cosas que quedan muy bien en el portfolio de cualquier empresa. Si ellos lo saben van a pagar poco porque en realidad te hacen un favor ¿o no?

Via: How to work with difficult clients | lifehacker

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